costa amalfitana, Italia
11
julio

Roma, Nápoles y la costa amalfitana

Hace unas semanas estuve en Italia para asistir al Instituto Cervantes de Nápoles. El motivo fue la celebración del XII Encuentro Práctico de Español como Lengua Extranjera para Fines Específicos. Fue precisamente en una fecha que mucho tiene que ver con nuestra literatura… Un 5 de junio, día que nació Federico García Lorca, aunque no fue a las 5 de la tarde, mi ponencia sería un poco más tarde.

Y ya que estaba en Nápoles aproveché para visitar la costa amalfitana y para hacer una visita a Pompeya. Y ya que volaba desde Roma, pues aproveché para pasar la tarde paseando por esta maravillosa ciudad… Es decir, en tan solo cuatro días nos cundió tanto, que visitamos cuatro grandes destinos italianos. Poco os puedo ya descubrir de estos sitios. Se ha escrito tanto que no pretendo hacer aquí una guía, pero creo que siempre se puede aportar una visión distinta o un lugar nuevo descubierto y eso es lo que os resumo en este post.

Todo empezó cuando nos juntamos tres amigas en un bar de Granada (que por cierto, os lo recomiendo por sus tapas y raciones, el restaurante mesón el Cordobés, en calle Artesano Molero) y entre ronda y ronda, nos animamos a reservar unos vuelos para ir a Milán a visitar a una amiga. Pero al poco tiempo me confirmaron la asistencia al congreso de Nápoles y les tuve que cambiar el viaje, del norte al sur de la bota, y allí que nos fuimos. Nos alquilamos nuestro Fiat cinquecento, grabamos un CD con grandes éxitos italianos y empezamos nuestro recorrido en la costa amalfitana, cantando por Franco Battiato.

Costa amalfitana

Como ya me había advertido mi amigo Marcelino, del Raw Prawn, todos los pueblos de esta costa son una joya. Nosotras visitamos los siguientes:

  • Massa Lubrense, donde cayó la primera cerveza del viaje viendo atardecer junto al puerto.
  • Sorrento, aquí dormimos en una cabañita en el camping Nube d’Argento, 100% recomendable, muy bien ubicado y a un precio decente. Gracias a su amable recepcionista Piero, dimos con un bar estupendo para cenar auténtica comida italiana, la pizzeria Da Franco (como nuestro Battiato); allí probamos la riquísima mozzarella y por supuesto nuestra primera pizza, pero hubiésemos pedido cien cosas más (paninis, embutidos, etc.). En nuestro paseo por Sorrento visitamos el Grand Hotel Excelsior Vittoria, ¡precioso! Uno de los escenarios de la novela El tango de la guardia vieja de Arturo Pérez-Reverte.
  • Santa Agatha y su monasterio con vistas al mar conocido como Il deserto.
  • Positano, posiblemente el más turístico, pero muy bonito.
  • Praiano, donde fuimos a la playa de Furano.
  • Amalfi, muy parecido a los anteriores, pero menos masificado.
  • Ravello y sus villas sobre la montaña, uno de los más bonitos de toda la costa, pero advierto que no está en la misma costa, sino un poco en el interior.
  • Maiori, aquí pasamos otra noche, en un apartamento, Casa Elena, muy bien situado pero un poco lío por el aparcamiento. Este fue otro de los sitios en los que nos comimos una pizza exquisita por unos seis euros, ¡increíble el sabor!
  • Y por último, vimos de pasada Vietri sul Mare (nos deberíamos haber parado porque merecía la pena una visita) y de lejos, Salerno.

En general, se podrían describir como pueblos llenos de color que cuelgan de acantilados sobre el mar. Si se tiene poco tiempo se puede ir de ruta rápida como hicimos nosotras, pero si se tiene tiempo suficiente, no es mala idea cogerse un buen apartamento como campamento base (recomiendo nuestro camping en Sorrento) e ir visitándolos poco a poco.

Nápoles y después morir

Ver Nápoles y después morir. Algo curioso tiene esta ciudad, que sin ser la más bonita de Italia, tiene algo que atrapa al que la visita. Aunque he de reconocer que hace unos años fui por primera vez y no me gustó especialmente, pero es que tampoco me gustó Roma… ¿En qué estaría yo pensando? En esa época debía de estar medio loca. De hecho, no lo decía públicamente porque era consciente de la barbaridad. Ahora todo ha cambiado, más bien, yo he cambiado.

Y siguiendo con el estilo decadente de la ciudad, ese fue el estilo de nuestro albergo, el Soggiorno Paradiso, que por unos veinte euros por persona nos permitió alojarnos en pleno centro junto a la Via dei Tribunali, con desayuno incluido (capuchino y un dulce riquísimo de hojaldre crujiente relleno de queso ricota, llamado Sfoglia), aunque la cara que se nos quedó cuando entramos en el patio de entrada fue tremenda, parecía un edificio bombardeado y abandonado tras una guerra, pero curiosamente, la habitación estaba súper limpia, no había nada de ruido, wifi, en definitiva, estupendo. Repetiría (y recomendaría dependiendo de a quién).

Hotel Soggiorno Paradiso, Napoles, Italia

Hotel Soggiorno Paradiso

Solo estuvimos un día en Nápoles, pero nos dio tiempo a hacer bastantes cosas y tuvimos mucha suerte con los sitios que fuimos encontrando. Empecemos por ese banquete de embutidos que nos comimos en la Via dei Tribunali.

Más tarde, mientras yo asistía al Encuentro en el Instituto Cervantes, mis amigas aprovecharon para pasear la ciudad, ir de tiendas por la Via Toledo y ya más tarde nos volvimos a juntar para cenar en la trattoria Vesi en Via dei Tribunali (por fin la famosa pizza margarita y además probamos algo muy típico de allí, una especie de croquetas, las había de tres tipos, de patata, de arroz y de pasta y el nombre en italiano para que no olvidéis probarlas, crocchè, frittanina y arancino, ñam ñam). Luego nos pasamos por la Piazza Bellini que la teníamos al ladito y es uno de los sitios en los que se reúne la gente por la noche, para tomar algo, os podéis imaginar el ambientazo que había allí. Pero nuestro golpe de suerte lo tuvimos cuando descubrimos la librería Berisio, donde los viernes es la noche del tango y se juntan los locales a bailar tango y tomar alguna copa, nosotras nos tomamos un Spritz Aperol.

Napoles, tango, Italia

Noche de tango en Nápoles

 

Pompeya y Roma

Nuestro último día lo aprovechamos muy bien, porque por la mañana estuvimos en las ruinas de Pompeya y luego pasamos la tarde y parte de la noche en Roma antes de ir al aeropuerto de vuelta a España.

En primer lugar estuvimos en Pompeya, ¿qué decir de esta impresionante historia cuando en el año 79 el Vesubio erupcionó y cubrió de cenizas la ciudad y no fue descubierta hasta el siglo XVIII? Toda la visita es interesante, pero lo que más nos llamó la atención fue el Lupanar (el burdel), el Jardín de los fugitivos y el anfiteatro con la exhibición de los cuerpos. Hubiese estado bien hacer una visita al volcán, pero no teníamos tiempo suficiente.

Y por último Roma, donde lo único que hicimos fue pasear por los sitios más famosos, ya que todas habíamos estado antes en la ciudad, no teníamos intención de visitar nada en concreto, sino pasear la ciudad, así que aparcamos justo al lado del Coliseo y empezamos el paseo por el Foro, la Columna de Trajano, la Fontana di Trevi (en obras), Piazza Navona, Panteón de Agripa… Para cenar fuimos a L’Archetto con mil platos de pasta, pero nos quedamos con ganas de ir a Da Tonino, cerca de Piazza Navona en Via del Governo Vecchio, que nos lo recomendó una italiana por la calle para comer algo típico lejos de las rutas turísticas. Y ya de vuelta al parking, pasamos por lo que parecía ser el barrio LGTB, junto al Coliseo. Menudo ambientazo, lástima que perdíamos el avión.

Estos fueron los cuatro días en Italia, llenos de pizza, mozzarella, birra, ciao, prego, música… Como en otras ocasiones he dicho, esta ha sido mi experiencia, ¿hay más cosas que hacer en Nápoles y Roma? Of course, cientos de miles de millones, por eso os invito a dejar un comentario compartiendo vuestra experiencia con los lectores del blog.

Y para despedirme, me gustaría hacerlo comentando brevemente el Encuentro de español al que asistí en el Instituto Cervantes.

El programa fue completísimo, veintiocho ponencias en total. De todas ellas, os comparto una muy curiosa, con la que se cerraba el día, realizada por la organizadora del Encuentro, también profesora en el Instituto Cervantes de Nápoles, María Pilar Hernández Mercedes. Se titulaba ELE, tercera edad y literatura. Cómo unir sin confundir.

Nos contó su experiencia con un grupo de italianos jubilados mayores de setenta años, con nivel C1/C2 de español, a los que ha estado enseñando desde hace siete años en el Instituto Cervantes de Nápoles. Hizo una reflexión sobre las necesidades de este colectivo con un perfil tan específico a la hora de seguir aprendiendo. Fue realmente interesante. Habló del futuro nicho de mercado que esto supone debido al envejecimiento de la población, de la escasez actual de literatura en este ámbito (a las editoriales por ahora no les parece rentable), de la metodología preferida por los seniors a la hora de aprender (suelen ser muy tradicionales) y por último, algo muy importante, que enseñar en estas edades no consiste en tenerlos entretenidos, son alumnos con un gran bagaje cultural y personal que suelen saber de determinados temas mucho más que el profesor. Así que este tiene que estar muy preparado y ser especialmente humilde con ellos. ¿Verdad que es interesante?

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Lu
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Profesora de Turismo, autora de Estructura del Mercado Turístico (Editorial Paraninfo), socia de Andalucía Travel Bloggers, aficionada a la lingüística, a la gastronomía y a la navegación y ante todo, viajera.

Comentarios en este artículo

  1. amiga Lourdes; no dejas de sorprenderme!!!
    Gracias por compartir con todos /as tus lector@s tantas experiencias y vida, abriéndonos una ventana maravillosa al mundo. Un beso, te quiero!!

    marta
    • ¡Gracias apaña! Qué ganas tengo de verte y compartir contigo un ratico de cante y risas. Yo también te quiero.

      Lu

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