Pho, Ho Chi Minh, Vietnam
27
marzo

Me como el mundo: Clases de cocina en Asia

Como os anuncié en la entrada de Fitur, se me ocurrió la idea de empezar algunas secciones especiales en el blog, Me como el mundo y Personajes y viajes, dedicadas a lo que más me gusta hacer en mis viajes, comer y conocer gente, respectivamente. Como estudiante de cocina que soy actualmente, empezaré con la primera entrada de Me como el mundo, dedicada a la comida asiática y especialmente, a lo que aprendí en unas clases de cocina en las que participé en Vietnam y Camboya, en el verano de 2011 cuando estuve por el sudeste asiático.

Pho, Ho Chi Minh, Vietnam

Mi primera sopa PHO (Ho Chi Minh, Vietnam)

Las dos clases de cocina asiática empezaron con una visita al mercado, donde nos iban explicando los productos de los puestos, todo muy interesante, por la variedad y la novedad. Por ejemplo, lo que aquí conocemos como jengibre, allí existe en cinco tipos diferentes, de tamaños, colores y sabores. Igual con los ajos o las cebollas. Esto me encantó: cabezas de ajos de varios tamaños, algunos tan diminutos como la punta de los dedos y cebollas pequeñitas, todo riquísimo.

Otro capítulo es el de los huevos. Aquí vas al mercado y ves los de gallina, los de codorniz y a veces con suerte los de avestruz, pero lo de estos países asiáticos es alucinante, huevos negros, huevos de diferentes tamaños que no se te ocurre identificar al animal…

Y el puesto de los noodles, otro donde gusta pararse, como el de los pescados, por la falta de higiene que hay a veces, o de refrigeración.

Recuerdo que me gustaba ver a la típica anciana vietnamita, agachada en su postura en cuclillas, montada sobre el mostrador lleno de pescados sirviendo a sus clientes, nada que ver con las pescaderías españolas (las abuelas españolas no tienen esa flexibilidad y Sanidad les cerraría el puesto si ven que sus pies están casi pisando el género, jaja).

A propósito de mercados, aprovecho para compartir un consejo viajero de mi amigo Arnaud, que cuando no se conozca el destino, lo suyo es ir siempre al mercado, porque se suelen encontrar sitios para comer, en los alrededores, donde comen los locales, sitios auténticos, pese a que sea una zona turística, siempre se encuentra algo que merezca la pena.

Estoy totalmente de acuerdo. Algunos ejemplos son el mercado de calle Feria en Sevilla (los bares del pescaíto frito como La Cantina y de las chacinas a las espaldas de la iglesia Omnium Sanctorum) o el mercado de San Agustín en Granada (en la Plaza de la Pescadería el Oliver, el Cunini o ese pedazo de Provincias). ¡Buen consejo mon ami!

Pues bien, después de visitar el mercado, en ambas clases se pasaba a la cocina, a preparar varias elaboraciones dulces y saladas y finalmente a degustarlas con los compañeros.

 

Clases de cocina en Camboya

Vamos pues con las clases de cocina asiática. La primera de ellas fue en Camboya, en la ciudad de Siem Riep, famosa porque es el lugar de parada cuando se visitan los templos de Angkor.

Clases de cocina, Temple, Siem Riep, Camboya

Cocinando en Temple (Siem Riep, Camboya)

Las clases tuvieron lugar en el restaurante Temple, las vendían bajo el nombre de Khmer Cooking Classes. Este restaurante también tiene hotel, 100% recomendable, por precio, ubicación y servicios (en el precio se incluye un masaje y bananas, café y té gratis todo el día).

Las clases me costaron unos 10 euros e incluián, además de la visita al mercado, la preparación de dos platos y un postre y su posterior degustación con el grupo.

Os explico las recetas que más me gustaron.

  • Rollitos de primavera frescos. Hechos con papel de arroz sin necesidad de freír. Y rellenos de vegetales (lechuga, zanahoria, pepino, albahaca y brotes de soja) con carne o gambas salteadas con cebolla, ajo, pimienta negra, azúcar, salsas (de ostras, soja y de pescado). También se pueden hacer fritos, que fue como me enseñaron en un crucero que hice en Vietnam por la Bahía de Halong, donde, el último día, se enseñaba a los participantes a cocinar rollitos, aunque yo ya había aprendido a hacerlos, en Sapa (también en Vietnam), con la familia de la etnia Hmong con la que pasé algunos días haciendo trekking en la montaña. Os contaré la historia porque tiene su gracia:
    Trekking, Sapa, Vietnam, etnia Hmong

    Trekking en Sapa (Vietnam)

    [Mai, la madre, me enseñó a hacer los rollitos la primera noche, entre cucaracha y cucaracha.
    Estábamos en la cocina, hablando de todo un poco y viendo la receta, cuando apareció la primera cucaracha. Yo, como siempre, me asusté, porque les tengo más miedo que a un ejército de tiburones hambrientos, y ella trató de calmarme y explicarme que eran bichitos que no hacían nada (se creía que era la primera vez que veía una cucaracha en mi vida).
    Ella estaba descalza y no dudó un segundo en matarla con su propio pie, lo cual me pareció un poco asquerosillo. Y al minuto apareció la siguiente, esta vez en la pared, y ¡zas!, cuchillo en mano, con el que estaba preparando nuestra súper cena, golpeó la cucaracha cuan heroico Cid Campeador con su espada…
    Yo me reía, porque aunque asquerosillo, era muy divertido ver a esta pequeña vietnamita matando cucarachas en su cocina con esa habilidad.
    Y entre cucky y cucky ella me explicaba las recetas de lo que íbamos a cenar. Y no os podéis imaginar qué cosas más ricas comimos, rollitos fritos, PHO o sopa vietnamita (con vegetales y noodles), arroz de cien formas.]
    Pues como os iba diciendo antes de pasar a lo de los bichitos, los rollitos fritos, se pueden hacer de dos formas: con papel de arroz (el relleno es de zanahoria, setas, carne o gambas, cebolla, pimienta y todo mezclado con huevo), o de la otra masa o pasta brick  (relleno de zanahoria, taro, col, ajo, carne o gambas, pimienta y salsas). Estos últimos son los que estamos acostumbrados a comer en los restaurantes de comida asiática en España. Lo que realmente aprendí es el truco para que sepan a «comida china» como le decimos aquí. Hay que usar, además de la salsa de soja, la salsa de ostras y la de pescado, estas son las que le dan ese toque «asiático».

  • La otra receta fue la de ensalada de mango. Finas tiras de mango verde, zanahoria y cebolla, acompañadas de cerdo, pollo o gambas salteadas y chalota frita, semillas de sésamo, albahaca o menta y salsas (de cacahuete, de pescado), zumo de lima, chili y ajo picado.
  • Y finalmente, como postres, nos enseñaron alguno de banana, calabaza y de judías, muy usadas en estos países para múltiples elaboraciones, especialmente dulces.

Clases de cocina en Vietnam

Mi segunda experiencia en los fogones asiáticos fue en Vietnam, en la preciosa ciudad de Hoi An, famosa porque es de los sitios más baratos para hacerse ropa a medida. Fue en el restaurante Morning Glory, muy muy recomendable para desayunar y comer a cualquier hora.

El nombre lo toma de un vegetal que se consume mucho en este país, morning glory, es parecido a la espinaca y lo hacen salteado con ajos o con jengibre, acompañado de arroz y está riquísimo, por el sabor y por la textura, recuerda a la carne, es muy consistente.

Este fue un curso de calidad. Fue algo más caro, alrededor de 30 euros, pero mereció la pena, por las elaboraciones, la atención, el tiempo que nos dedicaron y el regalito final con el que nos obsequiaron (una especie de cuchillo muy utilizado en Vietnam).

En este restaurante volvimos a hacer rollitos frescos y ensalada de mango, por lo que perfeccioné mi técnica, je je, y aprendí dos nuevas recetas deliciosas, tortitas de desayuno rellenas de brotes de soja (banh xeo-hoi an pancakes) y rollitos de hojas de col rellenos de gambas. Estas elaboraciones son más complicadas de explicar y me extendería demasiado en la entrada de hoy. Pero si alguien tiene interés que me deje un comentario y se lo explico tranquilamente.

De cocina asiática os podría contar más cositas, porque el verano pasado en China también aprendí algo. Y lo que me queda por descubrir, porque en esos países es todo un mundo. Poco a poco. Por lo pronto me dedico a comprar ingredientes en Hiper Oriente, un supermercado de comida asiática que hay en Sevilla (junto a Plaza del Duque y en Avenida Kansas City) y a cocinar para mi gente de vez en cuando. Y hablando de Asia, tenéis que ver este corto tan divertido, Pipas. Son 3 minutos, os vais a reír mucho.

Recursos y aplicaciones relacionados con la cocina

Para terminar, quiero compartir con vosotros algunos recursos relacionados con el maravilloso mundo de la comida y de la cocina. En primer lugar una app para smartphone en la que ir registrando y compartiendo vuestras recetas, restaurantes favoritos, etc. Se llama Evernote Food y es muy útil. Y en segundo lugar, el blog gastronómico Divina Cocina de Pati García y su cuaderno gastronómico de Sevilla, El Salero, con la que estoy totalmente de acuerdo en la entrevista que le han hecho en la revista de turismo y gastronomía Tapas y Viajes  de El Correo de Andalucía del mes de marzo, donde comenta lo que está ocurriendo en la actualidad en la hostelería sevillana, que cada vez hay más industrialización y menos elaboración artesanal, debido a la proliferación de franquicias y cadenas de restaurantes. A lo que yo añado que no solo en Sevilla, sino en muchos sitios. No me gusta nada ir a Plaza Nueva en Granada y ver solo restaurantes Fast Food de conocidas cadenas internacionales y ver cómo han ido desapareciendo los bares y tabernillas tradicionales de toda la vida. Ídem en la Avenida de la Constitución en Sevilla o en las calles y plazas principales de cualquier ciudad.

¡Ah! Y este fin de semana hay eventos gastronómicos por toda la geografía andaluza: empezando por los mil y un talleres que hay en Sevilla (de Cultivo Urbano Ecológico, de Pizzas, de Pasta Fresca, de Quiches, de Comida Vegetariana) o la III Feria de la Tapa de El Ronquido (Sevilla) y siguiendo con Cucharón y Paso Atrás (El Puerto de Santa María, Cádiz) o con el Día de la Miel de Caña en Frigiliana (Málaga). Para más información, visitad la web de Turismo Andaluz.

Bueno, mientras tanto, yo sigo aprendiendo a cocinar en mis clases de cocina cada tarde. Me despido dejándoos algunas fotos con mis compañeros.

 

la foto 1

Comentarios en este artículo

  1. Fascinante. Combinar los viajes con clases de cocina. Simplemente genial. Y enhorabuena por el blog. Atractivo y visualmente impecable.

    Antonio Vázquez
    • Gracias Antonio! La verdad es que es así, fascinante, viajar comiendo y descubriendo!

      Lu
  2. Me encanta leerte!!!
    ¿Truco para estirar tanto el tiempo?

    Un abrazo

    Ana
    • Gracias Ana, pues no sé… Lo mismo es porque no duermo siestas y de ahí saco algún tiempo… Y porque hago todo con ilusión y eso me da energía supongo… Un abrazo!

      Lu
  3. Éste es mi apartado facorito del Blog. También yo suelo viajar «comiéndome el mundo».
    Sigue escribiendo, cocinando y comiendo, que yo te seguiré leyendo.
    Un abrazo.

    Juanma
    • Ok Juanma, así haré!

      Lu
  4. Me encanta Lourdillas!!!
    Todo para comérselo!!!
    Aquí tambien das clases de como aprobechar y disfrutar del tiempo.
    A ver cuando haces un hueco y me enseñas en casa a preparar esos rollitos!!!!
    Un beso muy fuerte.

    Mar
    • Claro que sí Pitu. Cuando vaya por Granada quedamos y preparamos una noche de cena asiática. Besos para todos.

      Lu
  5. Lourdes de aquí a máster cheff. M encanta leerte!! Un beso reina moraaaa

    mari
  6. Muy buen Post e interesante ya que en Breve tiro por alli 4 semanitas.

    Pd : El corto de las Pipas Genial 😉

    Pedro
    • El corto es excelente. Jaja. Gracias por escribir.

      Lu
  7. Hola Nena!!

    Que ilu! Estaba buscando información de cursos de cocina en Camboya en google y me salio tu pagina. Yo creo que debe ser una señal para que nos veamos pronto… ;P

    Besos gordos!

    Núria Aloy
    • A mí sí que me ha hecho ilusión verte por el blog. Yo también espero que nos veamos pronto. Mil besos.

      Lu

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