07
noviembre

Última parada en China: Pekín y la Gran Muralla

Muchos viajeros nos habían dicho que Pekín no merecía la pena y a nosotras nos encantó. Una ciudad moderna que guarda muchos tesoros y barrios tradicionales.

Pekin, China

Lu con Yves, Stephanie, Yves y Adele

Fueron nuestros últimos días y dio la casualidad que conocimos a bastante gente: volvimos a quedar con nuestros amigos franceses y de la Isla de la Reunión, los dos Yves, Stephanie y la preciosa Adele (los que os conté en la entrada anterior que conocimos en el bus y hotel de Pingyao); andando por la calle dos chinitas, Ariel y Alicia, nos pararon al escuchar que éramos españolas y nos ofrecieron pasar la tarde juntas para practicar con nosotras (terminamos cenando cosas riquísimas en un restaurante súper auténtico); y por último conocimos a través de Couchsurfing al italiano Daniel que nos llevó a tomar algo por la noche a los pubs de los hutongs, ¡qué maravilla!

La Gran Muralla y otras visitas en Pekín

Gran Muralla, China, Mutianyu

Fina y Lu en la Gran Muralla, Mutianyu

Ciudad Prohibida, Pekin, China

Fina, Alicia y Ariel paseando por la Ciudad Prohibida

Aparte de la inmensa Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano y la Plaza de Tiananmen, que es lo que todo el mundo visita, hay algunos parques interesantes en la ciudad, como el Jingshan Park, donde se pueden ver a los locales cantar, reunirse, hacer deporte, y se pasa un rato muy agradable.

Hay quien recomienda visitar el Centro de Arte 798, pero hay quienes lo consideran un centro de consumismo que ha perdido todo su atractivo.

Lo que sí nos gustó muchísimo es alquilar unas bicis y pasear por el Lago Houhai y por los hutongs. ¡Muy recomendable!

Pero lo que nos fascinó, sin lugar a dudas, fue la Gran Muralla. Mira que pensé que después de ver tantas fotos y haber escuchado tanto hablar de ella iba a ser de lo que menos me interesase, pero no fue así para nada. Ver esa pedazo de construcción que se pierde en el paisaje, rodeada de bosques y más montañas… fue impresionante. Y hacer senderismo por ella, andarla, subirla, bajarla…y pensar que después de estar horas allí eso es una mínima parte. Increíble. No os la podéis perder. Se puede visitar de muchas formas, desde los hoteles suele haber excursiones organizadas si  no queréis hacerlo por vuestra cuenta. Lo importante es saber que hay tramos más turísticos que otros. Nosotras fuimos a la parte de Mutianyu, pero las hay con menos gente, como el que hizo nuestro amigo francés Yves, el de Jinshanling, más escarpado pero le permitió pasar la noche junto a la muralla. ¡Pedazo de experiencia!

El mercado de la seda y las estafas

Cuidado a los que vayáis a comprar al mercado de la seda (Silk Market) porque en muchas ocasiones intentan engañarte. Por cierto, no es un mercadillo como estamos acostumbrados, sino un centro comercial de varias plantas donde venden de todo, ropa deportiva, trajes, calzado, bolsos, maletas, bisutería, electrónica (ojo con las compras de tecnología). Y regatead siempre hasta que no podáis más, es increíble lo que nos intentan engañar. Es muy divertido, además hablan un montón de idiomas, intentarán hablaros de equipos de fútbol de vuestro país y haceros una gracia con cuatro palabras en español.

Dónde dormir en Pekín

Aunque nosotras no fue este el que elegimos (por mi cabezonería), recomiendo encarecidamente alojarse en él o en alguno de la zona; me refiero al Youth Hostel Beijing International de Nanluogu Alley, en pleno meollo, con un montón de servicios, visitas organizadas, buen ambiente, fantástica terraza para tomar algo…

La noche en Pekín

Además de perderse por los hutongs y sus mil y un pubs, o por los alrededores de Nanluogu y la Torre del Tambor, o ir a cenar a Ghost Street, Fina y yo descubrimos un barrio que nos gustó mucho, el barrio de Sanlitun, con muchos bares, terrazas y para los adictos a las compras, muchas tiendas. Y antes de salir a tomar algo, podéis ir a un espectáculo de Ópera China.

Sanlitun, Pekin, China

Concierto en la calle en Sanlitun

Y para volver a casa o moverse por la ciudad, metro y taxis, que no son nada caros, pero eso sí, pedid que pongan el contador.

Y con esto, fin del viaje por China. ¿Qué aprendimos Fina y yo después de este mes? Pues que es importante si quieres conocer gente alojarte siempre en los hostel backpackers (por su localización, ambiente guiri, actividades organizadas, free tours, etc.), a llevar algo arreglado “dress to kill” para evitar subir a una fiesta en un rascacielos con los leguins y las chanclas, a reservar el tren en China con mucha antelación, y a que en China, ninguna regla viajera aprendida con anterioridad funciona, porque todo o casi todo es imprevisible. ¡Ah! Y una última cosa, que al final todo sale, en el último momento, por difícil que fuese la situación, siempre pasaba algo o aparecía alguien que nos salvaba.

Y, ¿cómo son los chinos? Pues a ellas les encanta hacerse los ojos más grandes como las occidentales (con maquillaje, pestañas postizas, pegatinas que abren el párpado y lentillas que le hacen el iris más grande, auténticas muñecas manga) y usan gel blanqueador y champú con tinte negro; a ellos les gusta levantarse la camiseta e ir enseñando barriga; a muchos en general, ellos y ellas, les va eso de escupir por la calle, en el bus, etc.; sentarse agachados en la postura asiática; chillar; comer todo el día (especialmente noodles envasados que huelen a Avecrem) y beber té todo el día; conducir como locos y por último, cuando cuentan del 6 al 10 no utilizan los mismos gestos que nosotros. ¡Qué curioso! Pero cuando coges un poco de confianza, son serviciales y muy divertidos.

Ha sido un mes de descubrimientos, de conocer gente y de probar cosas rarísimas y riquísimas (como el durian, los caracoles de río, los insectos, los hongos, los Chinese dessert, el pato Pekín riquísimo, etc.).

durian, Pekin, China

Fina y Lu en la tienda de durianes. ¡Por fin lo probamos!

Y ahora sí me despido. Esta semana hay varios eventos interesantes, yo me subo a Cantabria, a la Fiesta del Orujo en Potes, donde este año el Orujero Mayor será el actor Eduardo Noriega. Subo a la fiesta y a visitar a mis amigos que conocí en África y de los que os hablé en la entrada de febrero de 2012. Desde entonces es la cuarta vez que subo a verlos, así que la semana que viene dedicaré la entrada a Cantabria y os hablaré de un montón de rincones que me han ido descubriendo de esa Cantabria Infinita. ¿Alguien se anima? Aún estáis a tiempo, hay trenes y aviones que conectan pronto el sur con el norte. Y para los que no planeéis ir tan lejos, el fin de semana se celebran las VI Jornadas Micológicas en Santa Ana la Real (Huelva). Estuve el año pasado y la zona es muy linda. Y organizan ponencias, degustaciones de setas y concurso de fotografías (que por cierto, seleccionaron la nuestra para la final).

 

¡Buen fin de semana!

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Lu
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Profesora de Turismo, autora de Estructura del Mercado Turístico (Editorial Paraninfo), aficionada a la lingüística, a la gastronomía y a la navegación, socia de Ay Raiky Tsika y ante todo, viajera.

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